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NA vida normal, en una casa normal, con una familia normal a tiempo parcial. Así es como Matt pensaba que era su existencia: normal y completamente monótona y aburrida, sin que sucediese nada excitante a su alrededor, nada que le gustase recordar a sus amigos… Bueno, más bien a su amigo; Lo único interesante — si a eso se le puede llamar así — que le ha pasado ha sido el recuento de “no cuelga tú” de su hermana de veinte años, Claudia — una chica pija y con pocas luces, de cuerpo esbelto, con un piercing en el ombligo y rubia de bote —, con uno de sus novios, que a decir verdad, no son pocos. Se pudo haber pasado con esa cantinela lo menos media hora, puede que incluso más, sin descanso alguno.
Y no hay que decir de sus padres: un matrimonio desequilibrado, es decir, que en cualquier momento el vínculo que les unía podía romperse ya que Andrew, el padre de Matt, se encontraba siempre de viajes de negocios. Una excusa perfecta para visitar si tierra natal, la cual quería más que a sus propios hijos, Estados Unidos. Todo lo que giraba en torno a él tenía que ser perfecto, todo debía estar en orden y bien planificado, incluso las vacaciones familiares, que parecían un reclutamiento militar en lugar de eso, unas vacaciones; Ni una sola vez en su vida Matt había visto sonreír a su padre y mucho menos contar algún chiste o relatar alguna historia cómica. Convivir con él era soporífero y, como antes dije, aburrido. Además, cualquier excusa era buena para no estar en casa. Siempre llegaba a las tantas de la madrugada y se dejaba ver en pocas ocasiones y cuando lo hacía se dedicaba a dar consejos estúpidos y a criticar a la sociedad actual o hablar del trabajo, su amante. Le dedica más tiempo a él que a cualquiera de las personas que lo rodeaban. No era un padre y marido ejemplar que digamos. Mientras Margaret se encargaba de llevar la casa y de la educación de los dos hermanos, Stephanie estaba de compras con sus amigas en tiendas de lujo como Dolce and Gabbana, Carolina Herrera… quemando la tarjeta de crédito en la que se encontraba gran parte de las ganancias de cada mes que ganaba Andrew en su amado trabajo.
<< Somos perfectos. Todo el mundo nos envidia >>, habría dicho este último. “Perfecta”. Si, puede que en apariencia lo fueran, pero no feliz. Eso quedaba muy lejos de su alcance.
¿De qué sirve tener todo el dinero y la libertad del mundo cuando tu padre no pone un pie en casa, cuando tu madre y tu hermana te ignoran, te evaden e intentan hacer de tu existencia lo más desgraciada posible? ¿De qué sirve cuando no recibes ni una pequeña muestra de afecto de los que se supone que son tu familia? Para nada. No sirve absolutamente para nada. Este era el caso de Matt: un chico solitario, poco hablador, rodeado de una amplia capa de misterio y bastante maduro para sus diecisiete años.
Físicamente su pelo era liso y de un color rubio ceniza que siempre llevaba alborotado. En su cara resaltaban unos ojos verde-azulados como el mismísimo mar al anochecer que te incitan a nadar en ellos mientras la luz de la Luna ilumina todo cuando hay a tu alrededor, y su mandíbula era fuerte y angulosa cubierta por una piel tan blanca como la nieve. Algo extraño en él ya que se pasaba la mayoría de su tiempo libre — cuando no estaba tocando la guitarra — practicando surf, de ahí que tuviera una espalda ancha y un cuerpo de atleta. Aunque Matt puede parecer la persona más normal de la familia Anderson o del planeta entero… Si os habéis parado a pensar eso un solo instante… estáis equivocados. Pudo haber sido el más raro pero, ciertamente, también el más especial en todos los sentidos de la palabra.
Lo mejor será que os empiece a contar esta historia desde un principio, porque de otra manera jamás entenderíais que era ni porque lo era y además os perderíais los extraños sucesos que ocurrirán a medida que paséis las páginas…
… Este relato comienza así. Disfrutad.
Me esta gustando tu blog, lo seguiré, solo he leido el prologo de momento, pero prometo leerlo entero y comentarte las cosas que estime oportuna.
ResponderEliminarPasate por http://idiliomental.blogspot.com